5.20.2011

Bonheur


Me senté frente al escritorio dispuesto a escribir sobre la felicidad, sobre mi felicidad. Pero horas pasaron y nada salía, nada ocurría. ¿Será acaso que no la conozco? ¿Que no la he vivido siquiera? Obstinadamente me repito que no. Porque sé que la he vivido el problema es que no puedo recordar cuándo o bajo qué circunstancias. La tristeza, ésa sí que está presente y con mucha claridad. Pero entonces, ¿qué es? ¿Por qué será que vivimos con más pasión los sentimientos negativos que los positivos?

No lo sé aún, medito. ¿Y si? ¿Y si pudiéramos alcanzar la felicidad por medio de la tristeza? ¿Será posible?

Sigo sin saberlo. Y la luz natural que ilumina mi escritorio se sigue haciendo cada vez más tenue. Me siento abatido, la oscuridad se ha apoderado ya de mi pequeño estudio. Incluso la luz artificial de la lámpara parece unirse a las penumbras para…burlarse de mí. De mí y de mi hazaña utópica.

Decido parar e irme a recostar. Crear mis propias sombras cerrando los ojos. Descubrir mi interior, hablar conmigo. Y me doy cuenta de algo interesante: no es completamente obscuro, mi sueño, ni blanco tampoco. Veo colores, formas y tamaños muy diversos. Nada es absoluto.

Entonces empiezo a divagar y a recordar pequeños placeres, lugares, días, fechas…pequeños destellos de felicidad, y de igual manera de tristeza. Placeres momentáneos, ¿y la felicidad absoluta? No la encuentro, no existe ¿o sí?

Y lo que pasa es que tanto felicidad como tristeza vienen en pequeñas dosis. En cualquier escala de tiempo vivimos una mezcla de ellas. Pero como la tinta negra mancha más es más visible. Cuesta trabajo, pero creo que podemos ser capaces, de igual manera, de distinguir los colores claros entre los oscuros. Es más difícil y nos tenemos que esforzar más pero definitivamente vale la pena.

Mi alarma no funciona. Los rayos de luz del sol, que se cuelan por mi persiana rota, me despiertan y me dicen que ya amaneció.

Sin despedida

La misma cucaracha me visitó esta noche, pero esta vez se fue sin decir adiós. Y yo dejé mi dedo en la misma posición para que ella, por ahí, pasara; sin embargo, se fue por otro lado y con un poco de desdén me miró y desapareció.

Quizás la llegue a extrañar.

5.17.2011

Lluvia de ideas 1

Y hoy dije algo que me sorprendió y se hizo verdad...pasó.

No quiero seguir desperdiciando miradas, pensamientos y líneas. Todo tiene que ir al grano. Qué tiene de malo expresar tus sentimientos, la respuesta: nada. Y eso lo descubrí hace poco.
¿Por qué guardarse y ocultarse todo? Y he llegado a la conclusión: las personas que hacen eso se conocen poco.

Cuesta trabajo lo sé y nos equivocamos todo el tiempo, pero es la única forma de aprender a sobrevivir.

Antes, cuando no era 2011, teníamos que cosechar lo que queríamos comer de otra forma no viviríamos más. Y por más que evolucione la tecnología sigue siendo lo mismo hoy en día. Osea que toda fuerza producida provoca otra de la misma magnitud en la dirección contraria. Pero si no ocurre nada en ambos lados, ¿entonces qué?

La quietud, el silencio. Y el silencio no existe. Todo está en constante movimiento.

Pero lo tenemos que aprender de la manera difícil: cayéndonos. Es la única forma. Y claro que a nadie le gusta equivocarse, forma parte de nuestro narcisismo, pero mientras más toleremos nuestros errores más lejos podremos llegar.

Líneas vacías, tipografías extrañas, puntuaciones desconocidas...eso es el mundo. O al menos lo es en algún punto. 

Nosotros no decidimos cuando madurar, simplemente llega. Y quizás a ti te llegue más joven que a él o que a ella. Y sí hay una convención social que nos pone a estudiar o a trabajar a una determinada edad, pero a la mierda con lo que es “aceptado” socialmente. No obstante, debemos ser capaces de distinguir, antes de que sea demasiado tarde, cuales son nuestros defectos y nuestras virtudes. De esa manera todo será más claro.

Todos vivimos enamorados, deprimidos, extasiados o tristes, pero no al mismo tiempo. Y nos falta muchísimo y nos faltará más por descubrir, pero eso es lo emocionante, ¿no?

3.25.2011

Autorretrato

Oscilo entre la cordura y la locura. Discuto conmigo mismo y siempre me hago la misma pregunta: ¿te conoces? No es algo que se pueda responder fácilmente, ya que todos los días es una respuesta distinta, un enfoque diferente. Podría decir simplemente que tengo 19 años y me encanta lo que hago, ¿qué es lo que hago? muchas cosas y nada a la vez. Pero eso sería muy superficial, es ahí cuando viene el verdadero problema: trascender, y no lo digo económicamente, volverse famoso ni nada por el estilo, sino personalmente.

Para ello necesitas conocerte y es por eso que escribo esto ahora. Para mirar, para recordar, para apreciar y criticar todo lo que soy y lo que tengo.

Exploro las entrañas de mi ser a través de otras herramientas, descubro sonidos, palabras y trazos que siempre varían, que siempre son distintos. Vivo enamorado desde hace ya 13 años, y experimento una relación turbulenta, pero que disfruto. Mi hermosa bestia blanquinegra, que aún aprendo a domar y a entender. Ça me fait peur et me rend heureux au même temps. Sé que es, a ella, a la que le dedicaré toda mi vida...aprendiendo, divirtiéndome.

Es mi manera de analizar, de comunicarme...de equivocarme. He caido y lo volveré a hacer, con miedo o sin miedo sé que seguiré adelante, que seguiremos siempre viendo hacia una nueva meta. Ya sea aquí , en Francia, o en cualquier parte del mundo. Mi bendición, mi maldición, mi don...mi todo.

Pero, como en todo, busco nuevos medios o maneras para expresarme y decir todo lo que siento. Como éste mismo. Y me gusta, y saboreo. Trato de encontrar nuevos medios, nuevas formas de decir todo lo que quiero que sea dicho, de interpretar, de comunicarme. La lengua es una de ellas. Otra enfermedad que se apodera de mí y me erotiza con el fin de buscar conexiones, lazos, vínculos. Porque finalmente es eso lo que toda persona busca desde que nace hasta que muere. Algo que me ha costado aprender, que antes no le hubiera dado la misma importancia. Pero ahora entiendo que es necesario, y que además disfrutas.

Varío y me balanceo, con miedo a caer y con ganas de que no se acabe el juego. Son estos vínculos que he creado, internamente y externamente, últimamente lo que más alegría me ha dado en toda mi vida. Porque me descubro en otras personas, en otras opiniones. Y me identifico con la gente que me gusta, tratando de ser siempre más abierto. Ya no me daré el lujo de ser cerrado, obstinado, de apegarse solamente a una idea, porque me perdería de muchísimos valores, experiencias y vivencias.

No te puedo responder exactamente quién soy y creo que jamás podría, porque nunca somos la misma persona, no incluso el mismo día o la misma semana. Pero sí te puedo decir cuáles son mis virtudes y defectos.