De toda su colonia ésa era la casa que le causaba la mayor intriga de todas. Era el único punto distinto que resaltaba en la pintura de lo cotidiano. Algo que no cabe, algo que no se explica porqué está ahí.
Desató en él las locuras internas más extremas, por decirlo de algún modo. Siempre que él pasaba por allí aparecía un deseo incontrolable de entrar a aquella fortaleza, pero al mismo tiempo algo que lo detenía.
En boca de los vecinos esa propiedad causaba revuelo. Chismes y rumores dando explicaciones e hipótesis de lo que aún en ese momento era inexplicable, incomprensible. Nadie nunca vio entrar o salir a alguien y aun así se sentía algo alrededor de ella, casi como si estuviera viva.
Ricardo recuerda haber vivido gran parte de su vida en esa colonia, hasta los 20 años. Ahora con una vida independiente, trabajo y escuela, añora cada momento que vivió en su primer hogar: esa pequeña casa muy acogedora, muy familiar, ubicada al norte de la ciudad. Ahora cada fin de semana visita la casa donde se formó, sin rencor alguno hacia sus padres, y de paso visita el parque más cercano donde puede observar la otra que, todavía, le causa intriga y deseo.
Esa sopa de todos los días en la comunidad era al mismo tiempo un tabú. Se tenía prohibido, en casa de Ricardo, hablar del tema. Prohibición fomentada por los padres, obviamente; ya que desde que él era niño recuerda haberse interesado por tal sujeto inentrañable. Este tabú sólo aumentó en Ricardo el deseo intenso de saber qué es lo que protegía con tanto celo aquella edificación.
Durante toda su infancia y adolescencia, y ahora en su vida independiente, lo carcomió y aún lo carcome las ganas de ver, oler, sentir...¡saber qué es lo que hay ahí adentro! Incluso en sueños podía ver esa imagen obsesiva: El gran castillo gris que ocupa toda una esquina con todas las ventanas y puertas negras tapiadas; en frente de él ,defendiéndolo, o más bien defendiendo el secreto, se encontraban sus aliados, sus cómplices naturales de gran altura con cabellera verde en primavera y semi-pelones en invierno.
Ideó, sobre todo en su infancia, gran cantidad de planes para entrar, sin embargo todos se quedaban en la cabeza, sin llevarse a cabo. Fue cuando tenía 15 que lo intentó por primera vez, actuando más por inercia que por otra cosa. Mas la suerte no corría de su lado, ya que cuando estaba en el cenit de su plan maestro pasó una patrulla que lo detuvo inmediatamente. No fue gran cosa el castigo que recibió por parte de ellos, observaron primero al aventurero que al delincuente. Aun así en casa recibió un gran regaño. Sus padres furiosos le prohibieron salir de la casa y durante dos meses de vacaciones se la pasó aburridísimo encerrado.
Y desde entonces no lo volvió a intentar, hasta este momento. Ya no tenía padres que lo castigaran pero de todas formas tenía que tener cuidado para no caer en problemas con la "ley".
Planeó todo de manera mucho más prolija, más inteligente, más adulta. Incluso así, parecía una tarea imposible. Se preparó durante semanas con un sólo objetivo en la cabeza. Había observado días atrás una pequeña abertura en una de las ventanas más altas y pensó que la podría aprovechar. Los mismos cómplices de la casa le ayudarían a alcanzar tales alturas.
Y el día llegó.
Un domingo después de la acostumbrada merienda en su antiguo hogar fue hacia la esquina misteriosa. Ya era tarde y eso favoreció a que no lo viera nadie. Trepó el árbol más frondoso y fuerte, dudó de su plan unos segundos cuando casi cae a causa de una rama floja, pero continuó subiendo, ya veía más cercana la meta. La ventana continuaba un poco abierta, se balanceó e hizo un gran salto que por poco no logra. Al fin estaba adentro y para su sorpresa no había nadie en el segundo piso. La decoración le era conocida, familiar. Avanzó por un gran pasillo adornado por diversos cuadros que no tenían mucha relación entre sí, algunos eran paisajes, otros actividades, otros más retratos, lo curioso es que él se sentía identificado con todos los cuadros. Los paisajes eran lugares a los que había viajado; las actividades, hobbys que le gustaba hacer y reconoció a dos que tres personas de los retratos. Siguió por el pasillo y divisó tres habitaciones: una era un baño totalmente normal, la otra una recámara para un matrimonio y la última era una habitación para una sola persona. Reconoció todo en el cuarto: los pósters, los libros, las revistas, la ropa...¡todo era suyo! Más desesperado y confundido regresó de nuevo al pasillo y empezó a escuchar ruido, como si fuera de una gran fiesta. Se asomó por la abertura de la ventana de donde había entrado y no notó nada distinto, la calle seguía plana, obscura y seca. Sin embargo en el interior era una algarabía. Decidido, comenzó a bajar las escaleras. Conforme bajaba las escaleras podía empezar a observar rostros: maestros, amigos, conocidos, tíos, primos, ex-novias, mascotas y...
-¡Mamá! ¡Papá!
hey eso va a tener kontinuación vdd??
ResponderEliminardime k si!!!
me dejaste kon ganas de kerer saber más...
publika pronto por favor!